Probaron el fraude y no les salió. Ahora le están metiendo con todo al terror social. La escuela de Milton Friedman: la crisis y el caos para imponer como una “necesidad fatal” las políticas más antipopulares.

Macri ayer se recibió de doctor en cinismo. Hizo gala de la tradición oligárquica y dictatorial que nutren sus filas. Hasta Pagni en La Nación advirtió que el discurso presidencial tenía una “idea bastante disparatada que no captura lo esencial del sistema democrático”. O sea, con todas las letras: demencial y autoritario.

El gobierno se desmorona. Pero antes piensan dejar tierra arrasada.

El macrismo ha dejado nuevamente una lección: capitalismo y democracia son cada día más antagónicos. Es simple, con nuestros votos sacamos al gato, pero sus amiguitos los “mercados” se quedan. Y aparentemente piensan castigarnos duramente por ejercer nuestro derecho soberano.

¿Entonces?

Estamos viendo al Virrey desnudo, se acabó el discursito simpático y coacheado. Hoy se pueden ver con nitidez los hilos que hay detrás de la democracia burguesa.

Tal vez sea por ahí que hay meter mano…

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