Sin dudas hay que festejar la fenomenal derrota del partido del ajuste y el saqueo en Santa Fe. Evidentemente, la marca “Cambiemos” acusa los efectos de la estafa descubierta. Los globos se desinflan rápido y cada vez menos gente los quiere comprar.

La caída es estrepitosa ¡En dos años perdieron 430.893 votos! Que es la diferencia entre lo obtenido por Albor Cantard en las legislativas de 2017 y los magros resultados de José Corral, ayer. Incluso, sacó 270.275 votos menos que el parásito Del Sel, en 2015. La señora de los almuerzos se lo dijo: “van tercerooos”.

En Rosario, el careta desagradable de López Molina también sintió los efectos. El candidato a intendente sacó casi 60 mil votos menos que lo que habían sacado en 2015.

Si bien son resultados de las PASO, marcan una clara tendencia. Este panorama oscurece aun más las perspectivas reeleccionistas del Virrey. Incluso, creo que ni el plan “V” los puede salvar.

Ni todo el blindaje mediático del mundo puede ocultar, para siempre, el saqueo que está provocando este gobierno. Podremos tragar sapos, pero vidrio…

La mala noticia es que, en la lógica “todos juntos contra el gato”, el peronismo en sus diversas variantes terminó alineado detrás del pañuelito celeste, reutemista, menemista, Omar Perotti. Pareciera que otras lecciones de la historia ya se olvidaron… Ayuda memoria para amnésicos/as: El PJ fue el brazo ejecutor del neoliberalismo en Argentina en los ‘90, mientras en estos años se dividió para aprobarle todas las leyes a Cambiemos. Muchos de los cadáveres malolientes que están levantando, en el camino de la unidad, son los verdaderos responsables de la derrota en 2015.

O sea, se abre un nuevo panorama: Podríamos derrotar a Cambiemos, para que en el Fondo nada Cambie. Al saqueo y el ajuste le importa muy poco la marca que lo comercialice.

Así las cosas. El sistema tiene muchos salvavidas. Mientras vayamos detrás del posibilismo, no saldremos nunca de la telaraña de los poderosos.

Si seguimos obedientes el camino del burrito, de la casa a urna y de la urna a la casa, no alcanzaremos nunca la bendita zanahoria. Amén.

El Meme se lo tomé prestado a Simpsons y Macri

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