Darío y Maxi son mi grieta. Crecí en los ’90. El conformismo era sentido común. El capitalismo la única opción. Viví el “que se vayan todos” y el 2001. Vi, en vivo y en directo, que “La crisis causó 2 nuevas muertes”  y que “los piqueteros se mataron entre ellos”. Vi, en vivo y en directo, la trompada justiciera que le dieron al verdugo Fanchiotti. También a los fotógrafos que se jugaron por la verdad y la justicia.

Nunca voy a estar en la misma vereda con los autores intelectuales y materiales de esos crímenes. A Darío y Maxi los mató el sistema. Los mató el Estado. Los mató el PJ de Duhalde, Felipe Solá y Aníbal Fernández. La policía asesina. Los mataron los medios de comunicación capitalistas.

A Darío y Maxi los mataron para dar un escarmiento social y poner un freno a la rebeldía popular, que tuvo su pico en diciembre de 2001.

Darío y Maxi son mi grieta. Siempre voy estar del lado de ellos.

Yo no perdono, ni olvido.

No me reconcilio.

¡Darío y Maxi, presentes ahora y siempre!

 

Ilustración de Valentín Carmín
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