Los miembros y votantes de Cambiemos se pueden dividir, básicamente, en dos grandes grupos:

1- Los (blancos) Puros:

  • Herederos de Roca y Martínez de Hoz
  • Defensores de genocidas, y del genocidio
  • Toda clase de explotadores (grandes, medianos y pequeños)
  • Xenófobos (cuando se trata de países limítrofes)
  • Los que hablan a favor de la “vida”, de los que no nacieron, pero desean diariamente la muerte de todo niño y joven que nació en la pobreza
  • Los que aman fervorosamente al FMI, BM, USA, UE, UIA, SRA y toda sigla que exprese la dominación, la oligarquía, el entreguismo, el eurocentrismo y la explotación del hombre por el hombre
  • Los que hablan de la República, cuando no están en el poder para pisotearla
  • Fascistas, fascistoides, nazis, videlistas, pinochetistas, golpistas de todos los tiempos
  • Garcas de todo tipo y pelaje
  • Rentistas, financistas, dueños de cuentas off shore, ladrones de cuello blanco y consultores de organismos internacionales

En definitiva: Los que tienen conciencia de clase y son consecuentes con su riqueza, historia e ideología.

 2- Los ignorantes desclasados:

  • Hijos de la TV, Tinelli, Mirtha, TN, Lanata y toda la mierda enlatada para su consumo
  • Analfabetos políticos, orgullosos a pecho inflado de su ignorancia
  • Pobres diablos que se morfaron el cuentito de la meritocracia
  • Pelandrunes que quieren cagar más alto que el propio culo
  • Los que se creen de “clase media”, y además creen que esa es una clase social
  • Desclasados y resentidos varios
  • Los que, gobierne quien gobierne, deben vender su voto por algunas migajas

En definitiva: Los que carecen de conciencia de clase, ignorantes de la historia y el presente. Votantes desencantados de todo tipo de promesas vacías, que terminaron vaciando sus bolsillos (y sus mentes).

¿Qué hacer?

A los primeros: Combatirlos en todos los terrenos. Son nuestro enemigo en el más literal sentido de la palabra.

A los segundos: Combatirlos firmemente en lo ideológico. Y hacer una gran obra de amor y pedagogía que nos ayude a parir colectivamente la conciencia de nuestra clase, para dejar de esperar soluciones mágicas y ponerle por fin el hombro a la gran patria de la humanidad emancipada.

 

 

* Utilizaremos, por razones estilísticas, el masculino en todo el verso. Llenar este texto de “X”, “as/os” o de “E” lo harían bastante ilegible. Además, como mayormente hablamos de opresores parece correcto hablar de “LOS”.

 Esta nota la escribí para Revista Mascaró Nº45, mayo/junio de 2018.