Muertos por dentro

Su guerra es a muerte,
guerra de exterminio.
Roban la comida de nuestros propios platos,
y lo que sobra lo tiran a los perros.
Nos imaginan de rodillas, implorando misericordia en el paredón de fusilamiento.
Nos quieren mudos,
imbéciles,
deseando besar sus manos, ensangrentadas por la explotación cotidiana.

¡Su guerra es a muerte!
En todos los frentes,
Quieren aniquilar nuestras consignas,
Nos quieren mudos…

Ya estuvieron revolcando la Revolución,
Mancillaron la Alegría,
Escupieron sobre el Cambio….
Ahora quieren esclavizar al Voluntario.
Nos quieren muertos, por dentro,
Secos…

Si nos olvidamos que,
Pueblo Digno son dos palabras,
No sabremos que, defenderlas
es escribir, caminar,
incendiarlas en un grito,
que sea como un puño,
un abrazo,
solidario,
de nuestra la clase,
¡Y hacerles frente!

¡Basta!
¡No pasarán!
¡Ni olvido, ni perdón!
¡A.V.O.M.P.L.A.!

 

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Volver al mundo

El Virrey Mauricio I está en España.

Lleva sus ofrendas, para el querido Rey:

En una bolsa de basura, carga las entrañas del sargento Cabral.
En un pequeño ataúd, la espada triturada del General San Martín.
Ha enviado a explorar el océano, en busca de algún resto de Moreno,
y mandó a exhumar la tumba, del subversivo Juan José Castelli.

Además, prometió indemnizar a la corona,
por las pérdidas ocasionadas en los últimos 200 años.

Iba, sin embargo, muy triste el Virrey.
Le falló un obsequio.
A último momento se enteró…
No hay elefantes, en el interior salvaje,
del país que le asignaron.
 

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La letra con sangre dentra

Quizá, “todo esto que sucede”, nos sirva para aprender algunas cosas y convertirlas en sentido común:

La riqueza es hija del robo, la explotación, la estafa, y de las leyes que legitiman todo lo anterior: Cuando lo hacen los ricos.

Ergo: los ricos ¡SÍ roban! Es más, SON los más grandes ladrones.

O sea. Si les molestaba la Korrupción, e hicieron toda esa campañota, no era porque fueran honestos, (ya que son ricos)… ¡Solo querían eliminar la competencia!

Corolario final:

Para terminar con la corrupción, hay que terminar con los ladrones,

Para terminar con los ladrones, hay que terminar con los ricos, (o los que aspiran a serlo)

Para todo ello, hace falta un gobierno de laburantes,

Para que eso suceda, primero hay que dejar de creer en los ricos,

Luego armar nuestra propia organización y llegar al Poder (por la vía que podamos).

Lo demás son puras campañas publicitarias.

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El Virrey, la “Patria” y Panamá

– A ver, 35.000 millones de fotos de Antonia, 10.000 millones de cualquier poronga de la causa Nisman, 15.000 millones de escuchas y notibombas de la “Korrupción K”. El resto me lo rellenás con futbol, Tinelli, culos, modelos, asaltos, telenovelas, vedettes, mascotas, choques, tránsito, el clima, esto que el otro, ¡y listo!

Si les queda una neurona viva, no creo que la ocupen en pensar lo que significa que Miauri le haya condonado 70.000 millones al padre.

– ¡Excelente! ¡Cómo me gusta esto de la República y la libertad de prensa!

– ¡Viva el Virrey, la “Patria” y Panamá!

las lecciones de Franco Macri

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Lo primero es la familia. Todo por 10 millones de celulares.

Macri Hijo (de re mil), le condona a Macri Padre (de un), una deuda con el Estado de 70.000 millones de pesos.

– A vos que te gusta hablar de corrupción… ¿qué te puede decir?

– A vos que te gusta hablar inseguridad: Sería como si se robaran unos 10 millones de celulares de un solo saque. Como si una jauría de motochorros atacara en simultaneo las ciudades de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, La Plata, Tucumán y Salta; y se afanara todos los smartphone que encuentre. Suponiendo que hubiera uno por habitante. Contando hasta los recién nacidos.

¿Y ahora? ¿Qué hacemos con la edad de imputabilidad? ¿La clavamos en 58 años?

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Salir a comprar

Pueden manosear los derechos adquiridos, aplicar legislaciones discriminatorias y represivas, echar trabajadores, bajar los sueldos, aplicar brutales tarifazos, etc.

Todo eso es aceptable.

Pero me parece que, con esa jodita de sacar las 12 cuotas, este gobierno se está cavando su propia tumba.

¿Cómo quieren que la gente desahogue todas sus frustraciones? ¿Cómo quieren que se hagan tolerables los trabajos de mierda, las vidas de mierda, la alienación cotidiana?

¡Ojo!

Que si no pueden salir a comprar, tal vez tengan que salir a luchar…

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ilustración Miguel Brieva: http://www.clismon.net/

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Pobreza Zero

¡Nadie los entendió!
Era Pobreza “Zero”, como la Caca Cola.
Que es casi lo mismo pero con aspartamo, un edulcorante de dudosa salubridad.
Era Pobreza “Zero”, como la Caca Cola.
Con mucho marketing y burbujitas de felicidad.
Era Pobreza “Zero”, como la Caca Cola.
A ellos les da lo mismo…. mientras se venda, está todo bien.
Era Pobreza “Zero”, como la Caca Cola.
Y todo eso de la familia feliz, los yanquis, Papá Noel y los mensajitos que se instalan en tu inconsciente, cuando estás distraído.
Era Pobreza “Zero”, como la Caca Cola.
La misma mierda, con distinto olor….
¡Pero mucho, mucho, mucho marketing!
¡salud!

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Tiempo de valientes

¡Un gobierno de valientes!
Mano dura para los pibes menores de 14 y para los inmigrantes pobres.
¡Qué valientes!
¡Bravos leones!
Y mientras…
aplaude la gilada telespectadora,
sin darse cuenta que el próximo palo, se estrellará en su cabeza.
amén.

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La rata se la tomé prestada a Serko

La memoria es el futuro

La burguesía cree que nuestra memoria es mercancía.
Están convencidos que puede ser oferta y demanda,
salario y paritaria,
inflación y ajuste.
La burguesía cree que nuestra memoria se puede administrar:
Y cuando son “buenos” conceden feriados,
y cuando son “malos” los eliminan.
La burguesía cree que el mundo es mercancía,
que la lucha es mercancía,
que el pueblo es mercancía,
que la memoria es mercancía…

Pero la memoria es fuego,
raíz,
tierra, agua,
palabra, grito, llanto, risa…el canto.
El barro, la explotación y la muerte.

Nuestra memoria camina,
da mil vueltas a la plaza.
Corta las calles,
toma la fábrica.
¡Toma las armas!

La memoria es nuestra sangre,
es la tierra, las cenizas,
y los sueños…
La memoria es el futuro,
que los llena de pánico.
Como nuestr★s compañer★s.
Que no lucharon por el salario,
el decreto o la paritaria.
Sino por el fuego, la raíz,
la tierra, el agua y la palabra.
Por el canto,
la justicia…
¡Por el Poder! (aunque les duela a unos cuantos)

La memoria es el futuro,
que tampoco es mercancía.
Por eso,
también,
¡Le tienen pánico!

Siluetas y canas. El Siluetazo. Buenos Aires 21/22 de setiembre

“Siluetas y canas” Buenos Aires, 21/22 de sept. de 1983. Fotografía: Eduardo Gil

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Inundaciones, desforestación, contaminación ambiental, cáncer y concentración de la riqueza: Es el Modelo de la soja transgénica.

Hay quienes le echan la culpa de todo a dios, a la naturaleza, al gobierno, a sus padres, a sus hijos, a la mala suerte o la mera casualidad.  Echarle la culpa de todo a la soja podría parecerse a cualquiera de todos estos casos. Sin embargo, hay importantes razones para apuntar contra el modelo de monocultivo de soja transgénica en nuestro país. Para rastrear las razones profundas de algunos males que azotan a nuestro pueblo.

Empecemos por el principio: el 60% de la superficie sembrada en la argentina está ocupada por el “yuyito”, como lo “bautizó” la ex presidenta Cristina Fernández allá por el 2008[1]. Nuestro país tiene 34 millones de hectáreas cultivables y en 20 de ellas se ha sembrado soja. En 1997 eran 7 millones de hectáreas, en 2003 ya eran el doble (14,5 millones), 18 millones en 2008 y 20 millones en 2015/16[2]. Es decir, en dos décadas, incluyendo a “la ganada”,  casi se triplicó el cultivo de soja. A la vez que se expandió como reguero de pólvora en la denominada “Zona Núcleo” (que comprende zonas de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba) y avanzó, topadora y fusiles mediante, sobre regiones vírgenes y de ecosistema más áridos.

La producción y exportación de la soja y sus derivados (aceite, harina, biodiesel, pellets) tiene una relevancia fundamental para la economía dependiente de Argentina. Según datos del INDEC 2014, las exportaciones provenientes del “complejo oleaginoso” suponían el 28,7%, dentro de las cuales la soja era el 27,7%, el girasol 0,8% y el 0,2% otras. Para que tengamos una noción de la relevancia de ese sector señalemos que en segundo término, y con varios puntos porcentuales menos, estaba el “complejo automotriz” con el 13,3%.

Es decir, cuando hablamos de soja, hablamos del principal cultivo de Argentina y del principal producto de exportación también. De una mercancía cuya producción tiene, necesariamente, una incidencia de grandes magnitudes en lo que ocurre en nuestro país: 20 millones de hectáreas, casi el 30% de las exportaciones, cerca de 60 millones de toneladas anuales, etc.

Este monoproducto, que nos devuelve prácticamente a finales del siglo XIX (cuando la Argentina se insertó al mundo a través del “famoso” modelo agroexportador), tiene una serie de inconvenientes adicionales que día a día se revelan de una gravedad inconmensurable. El principal está relacionado a las modernas formas de su producción, vinculados a la denominada siembra directa y las fumigaciones con pesticidas.

Prácticamente el 100% de la soja en argentina es transgénica y resistente a las fumigaciones con glifosato. Este pesticida, con el que se rocía los campos sembrados con soja y otros cultivos, es un poderoso defoliante. Heredero del “agente naranja”, producto químico con el que los yanquis rociaban el territorio vietnamita durante la guerra, para quemar la selva con todo lo que tuviera adentro… especialmente vietnamitas. En Argentina, si bien no hay ninguna guerra declarada, se arrojan sobre nuestro territorio unos 375 millones de litros de glifosato cada año. Alrededor 8,9 litros de glifosato por año, por habitante.

Aunque todos los años salen funcionarios y empresarios a “desmentir/desmitificar” la toxicidad del glifosato, hay varios estudios serios que indican que el nieto del agente naranja no te mata inmediatamente, pero que sus lluvias reiteradas son causales de cáncer y otra serie de enfermedades. En 2014 en varios periódicos de tirada nacional salió a la luz el “mapa del cáncer” de Santa Fe y Córdoba. La coincidencia entre zonas expuestas a las fumigaciones y el incremento de los casos son por demás sugestivas[3]. Además está el caso paradigmático del Barrio Ituzaingó en Córdoba, donde otras “Madres” se levantaron para impedir que las fumigaciones sigan propagando el cáncer, las enfermedades respiratorias y dermatológicas en su barrio[4].

A mediados del año pasado se divulgaron otros estudios que revelan las consecuencias del modelo sojero. En varios periódicos se publicó que, un estudio de investigadores del CONICET del año 2012, demostraba que “la cuenca del río Paraná está altamente contaminada con el herbicida glifosato”[5]. Los probables efectos de la contaminación, de uno de los reservorios de agua dulce más grande del mundo, no fueron  parte de la noticia. Sin embargo, solo un ignorante o alguien implicado en el agro negocio puede suponer que la presencia de “altos niveles de glifosato y su degradación”, podrían tener algún efecto benéfico para el río y su ecosistema. Del cual, tal vez haga falta recordar, formamos parte.

En los días que escribimos esta “nota”, graves inundaciones vuelven a azotar los campos y ciudades de la “Zona Núcleo”. El “cambio climático”, la “falta de obras” y las culpas de otros gobiernos son los lugares más comunes entre los discursos públicos y privados. Sin embargo, un estudioso del INTA ha “sorprendido” a varios cuando demostró que las grandes inundaciones están vinculadas estrechamente con el modelo productivo[6]. Nicolás Bertram, sostiene que, mientras los montes nativos absorben 300 milímetros de agua por hora y la pastura convencional (donde hay ganado) absorbe 100 milímetros, un campo con soja sólo 30 milímetros por hora. Según el investigador, que analizó el régimen de lluvias de los últimos 40 años, no es que llueva más que años anteriores, lo que sucede es que las napas han subido, a causa de la escasa absorción en los campos sembrados con soja (¡que son muchos!). Bertram explica para que resulte más accesible:

“La napa estaba a diez metros de profundidad y hoy está a menos de un metro. Los suelos están saturados, no pueden absorber más. Es como si antes teníamos una maceta grande y echábamos un balde de agua. Ahora la maceta es diez veces más chica pero echamos el mismo balde de agua”[7].

La soja desplazó los pastizales y el ganado de la Zona Núcleo, mientras que, los montes nativos han sido una de las principales víctimas de la expansión de la frontera productiva. Las inundaciones han ido detrás de la expansión sojera. Las modernas tecnologías vinculadas al agro negocio permitieron que la siembra fuera posible en zonas donde era inviable años atrás. Y es así que hace unas décadas que se lleva adelante, en gran escala, otro fenómeno con consecuencias ecológicas y sociales de grandes magnitudes: El Desmonte. Es decir: topadora, motosierra y fusiles que avanzan sobre el monte virgen o sobre campos pertenecientes a comunidades indígenas y campesinas. Chaco, Formosa, Misiones, Santiago del Estero, Salta y Jujuy son escenarios de este avance de la frontera del “yuyal”. Una especie de “Conquista del Desierto” del Siglo XXI que, como su antecesora, deja muertos y expulsados para poder repartirse tierras. Ahora además se arrasa con la flora y fauna (como los yanquis en Vietnam).

Entre 1998 y 2006 la superficie deforestada en diversas provincias argentinas fue de 2.295.567 hectáreas, lo que equivale a más de 250.000 hectáreas por año, 1 hectárea cada dos minutos. Para graficarlo con una medida familiar, podemos decir que una cancha de fútbol profesional mide casi 1 hectárea.

Además de los bosques con su flora, fauna y biodiversidad irrecuperable, están las personas que los habitan. Sostiene Darío Aranda, un periodista especialista en el tema, que “sólo en diez años más de 200 mil familias fueron expulsadas de sus históricas chacras, con destino a los barrios de emergencia de las grandes ciudades”[8].

Allí, como si fuese una maldición bíblica, las inundaciones persiguen a los expulsados, que viven en las periferias inundables, contaminadas, y pauperizadas.

El modelo sojero además es un expulsor continuo de trabajadores. Cada vez se necesita menos gente para trabajar un campo. La moderna maquinaria y los pesticidas lo resuelven todo. Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que de ninguna manera es crítico del modelo sostiene:

“Tomando desde el año 2010 a 2015, las cadenas agroalimentarias han perdido participación sobre el total de empleo nacional, pasando de un  19% (2010) a 17,1% (2015). Esto se explica no solo por el aumento del empleo total del país en el período sino también por la pérdida del empleo en las cadenas agroalimentarias, equivalente a 138 mil puestos de trabajo, en cinco años.”[9]

De esta forma, los expulsados por la “violencia” y los expulsados por la “economía” se encuentran entre las masas de desocupados y miserables que adornan los conurbanos de las grandes ciudades. Mientras la riqueza producida por el modelo contaminante, inundador y expulsivo se concentra en muy pocas manos.

Tres grandes sectores son los mayores beneficiarios del modelo:

  1. a) Los “pool de siembra”, que son grandes fondos de inversión que se ocupan de arrendar tierras, alquilar equipos, maquinarias y nuevos paquetes de pesticidas y semillas modificadas para producir a gran escala. Estos “pool” explican el 54% de la producción.
  2. b) Los proveedores de pesticidas y semillas. Grandes firmas transnacionales, propietarias de las patentes y derechos de las semillas: Monsanto, Novartis, Dupont, Bayer.
  3. c) Las cinco grandes compañías exportadoras, que manejan el 90% de las ventas: Cargill, Bunge, Dreyfus, Nidera y Aceitera General Deheza.

Si usted tuvo la paciencia de llegar hasta aquí, tal vez llegue a las mismas conclusiones que nosotros: el futuro de nuestro pueblo está vinculado con la imperiosa necesidad del cambio de modelo agrario. Cosa que, por supuesto, no vino a hacer el Virrey Mauricio, no se proponía CFK, ni mucho menos Scioli o Massa…. ¿Entonces?

Entonces nosotros/as…. El cambio de un modelo que genera tantas riquezas para unos pocos y miserias, contaminación, inundaciones y enfermedades para la mayoría depende de nosotras/os: las/os de abajo. Hombres y mujeres del pueblo, quienes jamás fuimos consultados si queríamos envenenar nuestros ríos, destruir nuestros montes, contaminar nuestro futuro, propalar el cáncer entre nuestros parientes, amigos/as, vecinos/as, conciudadanos/as, etc. Jamás nos preguntaron si queríamos hipotecar el futuro en nombre del yuyo verde.

Pero… podemos expresarnos. ¡Tenemos el deber de expresarnos!

Porque las inundaciones, el desmonte, la contaminación son cuestiones de Soberanía. Una palabra tan ajena a los poderosos. Tan ajena al Virrey Mauricio, su CEOcracia y toda su corte de bufones y siervos. Una cuestión de Soberanía y de Poder. De mayoría de edad. De tomar el toro por las astas para poder decidir, en serio, de qué manera queremos vivir. Cuál es el futuro que queremos legarle a nuestras/os hijas/os.

El modelo del monocultivo, de monoexportación sojero se ha mostrado igual a la muerte. A las mil y una muertes que derivan de su transgénica, transnacionalizada, y contaminada producción. Debemos ponernos de pie, como un solo puño, y construir a mano limpia el modelo de la soberanía de los pueblos. No será el modelo de las transnacionales, de las grandes empresas nacionales, y tampoco el de algunas pequeñas. Seguramente pondrán su resistencia, y nosotros/as deberemos poner la nuestra.

Es la vida o la soja.

La Soberanía o la barbarie del agronegocio.

La Democracia del Pueblo o la democracia capitalista.

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Notas:

[1]https://es.wikisource.org/wiki/Discurso_de_Cristina_Fern%C3%A1ndez_el_31_de_marzo_de_2008

[2] Algunos planteos de este escrito, junto a los datos que lo acompañan ya los expuse en https://lapalabracaliente.wordpress.com/2016/06/21/el-virrey-mauricio-un-cascote-que-no-cayo-del-cielo-una-mirada-economica-estructural-de-los-origenes-del-macrismo/

[3] http://www.lavoz.com.ar/interactivo/el-mapa-del-cancer-en-cordoba-y-santa-fe

[4] http://www.darioaranda.com.ar/2009/01/el-veneno-que-asolo-el-barrio-de-ituzaingo/

[5]http://www.unosantafe.com.ar/revelan-que-la-cuenca-del-rio-parana-esta-contaminada-glifosato-n1194582

[6] http://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-inta_napas_mjz_13.pdf

[7]https://lanotadigital.com.ar/2017/01/05/cientifico-del-inta-relaciona-el-monocultivo-de-soja-y-las-inundaciones/

[8] http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/101594-32004-2008-03-31.html

[9]https://www.dropbox.com/s/el6xk4gz3xvcher/El%20campo%20argentino%20en%20n%C3%BAmeros%202016.pdf?dl=1